Anoche estuve llorando,
por los golpes que me han dado,
porque mi corazón han tomado,
además de estrujado y drenado.
Anoche estuve llorando,
por cada diez páginas leídas,
por cada una escrita;
por todo lo que he hecho,
y por lo que no he podido hacer.
Anoche estuve llorando,
y en silencio lo hice,
hasta desgarrarse mi alma,
hasta olvidar tus palabras,
que sobre mis hombros cabalgan.
Anoche me sorprendí llorando,
con una mano estirada,
queriendo alcanzar la nada;
con la otra en el pecho,
conteniendo la calma.
Y estuve llorando por ti y por todos,
por los que conocí,
por los que conozco y conoceré.
Porque alguna vez amé y eso ya se había ido,
porque creí posible lo nuestro,
y porque hoy me encuentro contigo,
así, después de tanto tiempo perdido.
Añoro, el sabor de la serenidad;
despertar y no encontrarte,
y hoy, no sé que vienes a buscar,
si ya había sonseguido olvidarte.
La ilustración le pertenece a: Rosenkreutz.
